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2020En uso

Tiro al blanco soviético con láser y ATtiny

El juguete de tiro al blanco que mi papá me trajo de la Unión Soviética en los años ochenta, reparado para que lo use mi hija: el bombillo de la pistola es ahora un láser que dispara la descarga de un condensador, y los bombillos del blanco son LEDs gobernados por un ATtiny que calibra su umbral de detección cada vez que se enciende.

El juguete es un «Светотир» soviético de los años ochenta: una pistola que en vez de disparar nada tira un haz de luz, y un blanco que lo detecta y festeja el impacto encendiendo sus bombillos. La pistola llevaba un bombillo incandescente detrás de un lente y el blanco una célula fotosensible al centro, rodeada de cuatro bombillos más. Mi papá me lo trajo de allá; cuando me tocó sacarlo del armario, en junio de 2020, ya no era para mí sino para mi hija. La primera foto no es mía: es la ficha de un catálogo ruso de coleccionistas, y es el juguete entero tal como salió de fábrica, que es justo lo que ya no tengo.

El juguete completo tal como salió de fábrica, sobre un paño verde: un blanco cuadrado de plástico rojo con la cara dividida en cuatro cuadrantes azules y naranjas y una estrella amarilla al centro con el sensor en el agujero, y delante una pistola roja de cañón largo con la culata curva
El «Светотир» entero y sin tocar, en la ficha de un catálogo ruso de coleccionistas. Así era el mío: el agujero del centro de la estrella es la célula fotosensible, y los cuatro cuadrantes son las tapas de los cuatro bombillos.

La avería de fondo nunca fue el circuito sino la alimentación. El blanco iba con una pila de 9 V de las de caja que usaban los juguetes rusos de la época, y la pistola con una más chica. Duraban poco, y ya mi papá le había puesto adaptadores de corriente a cada parte: no recuerdo haberlo usado nunca de otra manera. Eso dejó el juguete atado a dos tomas de pared y a un bombillo incandescente que es justo lo que más consume de todo lo que hay dentro.

En la pistola saqué el bombillo y el lente, y en su lugar alineé dentro del cañón un módulo láser rojo de los que se venden para Arduino. La alimentación es una sola celda de litio 18650 y un condensador grande, y ahí está el truco —que no es mío, lo encontré en internet—: la celda carga el condensador, y el contacto del gatillo, el mismo que antes encendía el bombillo, lo descarga a través del láser. El disparo es un destello corto y brillante en vez de una luz encendida, y la pistola sigue sin llevar electrónica ninguna: un contacto mecánico, igual que en los ochenta.

El blanco es la mitad que sí tiene programa. Los cuatro bombillos son ahora LEDs, la célula fotosensible es un LDR, y hay un buzzer para la música. Todo va montado sobre un CD viejo que hace de chasis: es un disco rígido, plano, del diámetro justo y con el agujero del centro donde va el sensor. El microcontrolador es un ATtiny en una placa pequeña que entra directo a un puerto USB, y come de un cargador de celular por un cable USB macho-hembra.

Caja de plástico rojo abierta con un CD viejo dentro como base: sobre el disco, cuatro LEDs sueltos —dos amarillos y dos azules— soldados al aire con cables negros, una pieza redonda transparente al centro con un LDR encima y, arriba a la derecha, una placa negra pequeña con un conector USB hembra
El blanco abierto. El chasis es un CD viejo: encima van los cuatro LEDs que sustituyeron a los bombillos, el LDR al centro —donde estaba la célula original— y, arriba a la derecha, la placa del ATtiny con la hembra USB por donde come del cargador.

Lo único interesante del firmware es cómo decide que le dieron. Un umbral fijo no sirve: la sala a las nueve de la noche y la sala al mediodía no tienen la misma luz, y el mismo número que de día no se dispara nunca, de noche se dispara solo. Así que el blanco se calibra durante los tres primeros segundos del encendido: mide la luz que hay y fija por encima de ella el umbral que el láser tiene que superar. Al acertar, alterna el encendido de los LEDs y toca la melodía.

El juguete en uso. El destello del láser dura lo que tarda en descargarse el condensador; lo que se queda encendido al otro lado son los LEDs del blanco. El clip lleva sonido: quitándole el mudo se oye el principio de la melodía.

Eso es todo lo que hace, y es todo lo que tenía que hacer. Está en uso: es de los juguetes favoritos de la casa, de los niños y de los grandes.

Lo que no hace

  • No lleva puntaje ni cuenta disparos: enciende las luces, toca la melodía y ahí se acaba.
  • Un solo LDR al centro: sabe que le dieron al blanco, no dónde le dieron.
  • El umbral se fija al encender. Si después cambia la luz de la habitación —se abre una ventana, se prende una lámpara—, hay que apagar y volver a encender.
  • No restaura el juguete a lo que era: el bombillo y el lente originales de la pistola se quitaron y no están.

El código fuente se perdió. El firmware está grabado en el ATtiny y funcionando, pero lo que hay aquí es la descripción de lo que hace, no algo que alguien pueda copiar y compilar. Y el cambio de bombillo por láser no es un detalle menor: el original esparcía luz y este manda un haz. Es un pulso corto de un módulo de baja potencia, pero sigue siendo un láser en manos de una niña, y el juguete se usa con un adulto delante.

Ficha del aparato →